NUEVO COMIENZO
Muchas personas cargan con el peso de sus malas acciones, las cuales pueden contrarrestarse con teshuvá (penitencia) o con zejutim (méritos). ¿Existen otras maneras de comenzar de nuevo?
Había un hombre en Israel que se despertó una noche con un pitido proveniente del apartamento de al lado. Corrió a casa de su vecino. Llamó a la puerta, pero nadie respondió. Todos los miembros de la familia dormían profundamente. Siguió golpeando y logró entrar en la casa. Aunque al principio no respondieron, el vecino finalmente logró despertar al padre de familia, quien a su vez ayudó a su familia a huir a un lugar seguro.
Fue el detector de monóxido de carbono lo que despertó al vecino. La familia había sido vencida por el gas. Si hubieran seguido durmiendo, habría sido demasiado tarde para que todos se salvaran.
Todos se sintieron aliviados y agradecidos. Sin embargo, el vecino notó que el padre parecía estar agitado. Se acercó al padre y le preguntó qué lo angustiaba. Habría supuesto que el padre estaría eufórico de que él y su familia estuvieran sanos y salvos.
El padre explicó: «Todos mis zejutim… esto me quitó todos mis zejutim… tengo que empezar de nuevo». Consideró que se había salvado del peligro, no porque lo mereciera. Más bien, tenía méritos que se le atribuían. Le preocupaba que todos sus méritos se usaran para salvarlo a él y a su familia, y que tuviera que empezar una nueva cuenta de méritos. Afortunadamente, hay un acto meritorio que uno puede realizar cada día, tan poderoso que incluso puede eliminar sus pecados.
La Torá dice después de la Shirá en el mar: «Vayasa Moshe et Yisrael». [1] El Midrash señala que la Torá no dice simplemente que viajaron desde el mar, sino que dice que Moshé los cargó. “A quien le ocurrió un milagro y dijo Shirá, es seguro que todos sus pecados le fueron perdonados y nació de nuevo”. Este es el significado de las palabras “Vayasa Moshe”. Después de decir Shirá, Moshe los liberó de sus pecados.
De manera similar, encontramos que Débora y Barak experimentaron un milagro cuando lideraron a los israelitas a la batalla y el poderoso ejército de Sísera huyó. Dijeron Shirá y los pecados de los israelitas le fueron perdonados. [2] Así también, vemos que el rey David dijo Shirá cuando sus enemigos fueron derrotados. [3-4] En ese momento, todos sus pecados le fueron perdonados.
Decir Shirá elimina el pecado. En el mar, lideradas por Miriam, las mujeres llevaron a Shirá a otro nivel tocando música y bailando con gran alegría. [5] Siete semanas después, los hombres tropezaron con el pecado del Becerro de Oro. Sin embargo, las mujeres no flaquearon. La exuberancia que habían demostrado en el mar permaneció con ellas y las mantuvo firmes en su fe. [6]
Una persona que enfrenta desafíos físicos puede desear encontrar maneras de sanar sin tener que soportar molestias ni altos costos. Sin embargo, puede que tenga que someterse a procedimientos dolorosos y costosos. Al enfrentarse a la sanación espiritual, una persona puede encontrar métodos o medios bastante exigentes. Sin embargo, existe un enfoque sencillo que produce grandes resultados.
Si alguien dice Shirá del mar con simjá, como si hubiera salido de Egipto ahora, todos sus pecados son perdonados. [7] Este consejo no se presenta como un comentario esotérico. Más bien, proviene de la Mishná Brurá, [8] un sencillo séfer de la ley judía que se aplica a todos. No vivimos en el pasado, pero aparentemente, es posible revisitar la salvación con la expresión de Shirá y simjá. De esta manera, podemos cosechar los beneficios aún hoy, con la eliminación del pecado y una espiritualidad renovada.
¿Vemos la renovación como posible solo cuando nos centramos en nuestro futuro o podemos encontrarla incluso a través de las experiencias del pasado de nuestra nación?
Shabat Shalom
Rabbi Hershel D. Becker
Traducido por: Sara Slomianski y Miriam Levy
[1] Beshalaj 15:22
[2] Shoftim 6:1
[3] Shmuel 2 23:1
[4] Yalkut Shimoni Beshalaj 25:4
[5] Beshalaj 15:20
[6] Rav Yisajar Dov de Betz en Be´er Haparsha
[7] Sefer Haredim Capitulo 73
[8] Oraj Jaim 51:17
