Rabbi's Desk

MISHPATIM

BORN AGAIN

What life experiences deem someone as being born again?

“If men quarrel and one strikes his fellow with a stone or with a fist, and he does not die but falls into bed. If he gets up and goes about outside under his own power, the one who struck is absolved. Only for his lost time shall he pay, and he shall provide for healing.”[1] This is a case when a person hit someone with a blow powerful enough to kill. The perpetrator is held in confinement to see if the victim succumbs to his injury. If the victim is healed, the perpetrator is set free and must pay for medical expenses and loss of earnings.

In describing this case, the Torah uses the term “V’nikah,” which means cleansed or absolved. Elsewhere, the Torah states, “V’nikah ha’ish m’avon,” the man will be free from sin.[2] The parallel terms in these sentences present a lesson. If the sick person rises from his illness, his sins will be forgiven.[3] We see a connection between illness and forgiveness of sins in the sentence, “The One Who forgives all of your iniquities and Who heals all of your diseases.”[4] [5]

Healing comes from Divine Mercy. How does healing bring about forgiveness? Why is the person cleansed from his sins? It is the way of the person who is stricken with illness to daven and do teshuvah. Therefore, his sins are forgiven.[6]

There are three categories of people whose sins are forgiven. 1) A convert 2) A person who marries 3) A person who takes on the role of leader.[7] Why are their sins forgiven? There is a common denominator. In each of these instances, the person becomes like a bri’ah chadashah, a newly born individual.

The convert enters the holy covenant as a new being. Upon marriage, a person joins with another; two halves become a whole, creating a new entity. The person who acts on behalf of others is no longer seen as an individual. Rather he becomes a composite of his constituents.[8]

A person who is healed can also be seen as newly born. When confronting illness, a person is weakened. His mind and his ability to concentrate is limited. His emotions can be overwhelming. The individual can feel drained. Healing injects a new life within him.

In these situations, as these individuals go to a new stage in life, they experience hischadshus, with new powers from Above. New energies and abilities are needed for the new status that has been reached.

The Talmud relates that Rav Zeira wanted to stay out of the limelight. He did not seek to be ordained and shunned positions of leadership. Once he heard the teaching of Reb Elazar that no person rises to a position of greatness unless Heaven forgives all of his sins, he changed his direction and strove to be ordained.[9]

With every step that a person ascends in life spiritually, he becomes to some degree like a new person. He is granted strength to proceed on that level. A person going on an upward trajectory will be given new powers with every step along the way.[10]

Is our idea of moving up in the world going higher spiritually? Do we view accepting communal responsibility as a burden that takes its toll or an opportunity that makes us greater?

Shabbat Shalom,

Rabbi Hershel D. Becker


[1] Mishpatim 21:18-19

[2] Naso 5:31

[3] Ba’al HaTurim Mishpatim21:19

[4] Tehillim 103:3

[5] Nedarim 41a

[6] Meiri Nedarim 40

[7] Midrash Shmuel 19

[8] Maharal Gur Aryeh Vayishlach

[9] Sanhedrin 14a

[10] Darchei Hachizuk Rav Gershon Edelstein Mishpatim 5764

MISHPATIM

NACER DE NUEVO

¿Qué experiencias de vida determinan que alguien ha nacido de nuevo?

“Si dos hombres riñen y uno golpea a su prójimo con una piedra o con el puño, y este no muere, sino que cae en la cama. Si se levanta y sale por sus propios medios, el que golpeó queda absuelto. Solo pagará por el tiempo perdido y proveerá para su curación”. [1] Este es un caso en que una persona golpea a otra con un golpe tan fuerte que puede matarla. El agresor es recluido para ver si la víctima sucumbe a la herida. Si la víctima sana, el agresor queda libre y debe pagar los gastos médicos y la pérdida de ingresos.

Al describir este caso, la Torá usa el término “V’nikah”, que significa purificado o absuelto. En otra parte, la Torá dice: “V’nikah ha’ish m’avon”, que la persona quedará libre de pecado. [2] Los términos paralelos en estas oraciones ofrecen una lección. Si la persona enferma se recupera de su enfermedad, sus pecados serán perdonados. Vemos una conexión entre la enfermedad y el perdón de pecados en la frase: “Quien perdona todas tus iniquidades y sana todas tus dolencias”. [4,5]

La sanación proviene de la Divina Misericordia. ¿Cómo se produce el perdón? ¿Por qué la persona queda limpia de sus pecados? La forma de rezar y hacer teshuvá es la de quien padece una enfermedad. Por lo tanto, sus pecados son perdonados. [6]

Hay tres categorías de personas cuyos pecados son perdonados: 1) Un converso; 2) Una persona que se casa; 3) Una persona que asume el rol de líder. [7] ¿Por qué se les perdonan sus pecados? Hay un denominador común. En cada uno de estos casos, la persona se convierte en una briá jadashá, un individuo recién nacido.

El converso entra en el pacto sagrado como un nuevo ser. Al casarse, una persona se une a otra; dos mitades se convierten en un todo, creando una nueva entidad. La persona que actúa en nombre de los demás ya no es vista como un individuo. Se convierte en un conjunto de sus constituyentes. [8]

Una persona sanada también puede ser vista como un recién nacido. Al enfrentarse a una enfermedad, una persona se debilita. Su mente y su capacidad de concentración son limitadas. Sus emociones pueden ser abrumadoras. La persona puede sentirse agotada. La sanación le infunde nueva vida.

En estas situaciones, al pasar a una nueva etapa de la vida, estas personas experimentan hisjadshut, con nuevos poderes de lo Alto. Se necesitan nuevas energías y habilidades para el nuevo estatus alcanzado.

El Talmud relata que Rav Zeira quería mantenerse alejado de los focos de atención. No buscó ser ordenado y rechazó los puestos de liderazgo. Al escuchar la enseñanza de Reb Elazar de que nadie alcanza una posición de grandeza a menos que el Cielo perdone todos sus pecados, cambió de rumbo y se esforzó por ser ordenado. [9]

 Con cada paso que una persona asciende espiritualmente en la vida, se convierte, en cierta medida, en una nueva persona. Recibe la fuerza para avanzar en ese nivel. Quien emprende una trayectoria ascendente recibirá nuevos poderes con cada paso del camino. [10]

¿Nuestra idea de ascender en el mundo implica una elevación espiritual? ¿Consideramos la aceptación de la responsabilidad comunitaria como una carga que nos afecta o como una oportunidad que nos hace más grandes?

Shabat Shalom,

Rabbi Hershel D.Becker

Traducido por: Sara Slomianski y Miriam Levy

[1] Mishpatim 21:18-19

[2] Naso 5:31

[3] Ba’al Haturim Mishpatim 21:19

[4] Tehilim 103;3

[5] Nedarim 41a

[6] Meiri Nedarim 40

[7] Midrash Shmuel 19

[8] Maharal Gur Aryeh Mishopatim

[9] Sanhedrin 14a

[10] Darjei Hajizuk Rav Gershon Edelstein Mishpatim 5764